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Visión y valores



ASOCIACIONISMO Y SINDICALISMO INDEPENDIENTE VS SINDICALISMO DE CLASE Ó POLÍTICO

Hacia un modelo de asociacionismo y sindicalismo social e independiente del Siglo XXI.

El modelo imperante de los sindicatos asociados a los partidos políticos no sólo ha perdido vigencia, si no que es corresponsable de la crisis actual, en la parte achacable a errores políticos. Sólo podría tener un sentido, cuando además de los derechos laborales, se defendieran derechos civiles esenciales, (ciudadanía, voto, etc.).

Históricamente, los sindicatos, especialmente los de clase, están asociados a los partidos políticos, incluso han llegado a crearlos, las Trade Unions, el partido Laborista inglés o el caso de Solidarnosc en Polonia.

Hoy, el asociacionismo debe configurarse como un motor de cambio social y de garantías para que las crisis no golpeen siempre a los más débiles.

Pero aunque pensemos que los organizaciones deben ser independientes de los partidos y de los grupos de presión, lo cual no quiere decir que sus miembros tengan que renunciar a esas facetas, no pueden ser independientes en el vacío y sin conexiones con la sociedad.

Un elemento fundamental a tener en cuenta para el sindicalismo del Siglo XXI, es que debe especializarse para dar respuesta solvente, profesional e independiente a cada uno de los sectores en los que esté presente, basando su actuación en criterios de calidad, servicio, conocimiento, normativa e independencia.

Por ello hay que trabajar, (ya estamos trabajando) en otra forma de tomar parte en una sociedad democrática, que tiene que mejorar su representatividad y su participación social: EL ASOCIACIONISMO.

El asociacionismo y sindicalismo independiente frente al sindicalismo político, puede representar eficaz y legítimamente, no solo a los trabajadores en activo, sino a todos aquellos intereses sociales y grupos que quedan fuera del sindicalismo político: trabajadores temporales, parados, jubilados, usuarios, autónomos, etc.

Y mucho más aún, teniendo en cuenta que, el cambio del sistema productivo, que se ha producido en las últimas décadas, hace que, el 80% de los trabajadores estén en la pequeña y mediana empresa, pasando del sector industrial al de servicios. El sindicalismo clásico de las grandes empresas, podría llegar a ser un sindicalismo ficticio.

¿De donde va a sacar sus valores e ideas, un asociacionismo y sindicalismo que sea independiente de ideologías, partidos y grupos de presión? Los valores comunes, si son independientes y por tanto no partidistas, sólo los puede marcar la ley de leyes: La Constitución.

La Constitución, no sólo marcaría los valores, si no que al definir España como un estado Social y de Derecho, establece y legitima el mecanismo asociativo y sindical.

La representación a través de asociaciones, donde confluyan, sindicatos, fundaciones, ong’s, asociaciones profesionales, autónomos, parados, jubilados, etc. es posible, supondría una regeneración democrática y social por la que debemos apostar, frente a estructuras sindicales obsoletas y en declive, que deben ser superadas por la vía de la participación.